miércoles, 12 de mayo de 2010

Siempre Inconcluso

"En contraste permanente", o como fue mi idea de inicio, "siempre contra mi mismo". Esta idea, este modo de pensar, siempre contra mi, me lleva a contrapunto la vida. Haciendo iteraciones sobre iteraciones, lugares, sitios, caminos y otras cosas mas se
han moldeado a mi cuerpo. Todo lo que dijeron fue real, pero los juicios no estan libre de volver a criticarlos. Viven en contraste ellos tambien.

En algun momento paso por mi cabeza un solo pensamiento. Disolvi aquello en estas palabras mas o menos: para crear ese contraste que es la vida en sí, mi vida, hay que llevarla al extremo tal que me produzca una sensacion de renovacion. Esto, que nos lleva a pararnos muchas veces en posiciones contradictorias entre sí. Hay gente que trata de escapar a este contraste, yo solo prentendo llevarlo a cabo.

Las preguntas que comunmente me hacen, de que si soy feliz, de que es la felicidad, de que donde y cuando pasamos de un estado animico real a uno ficticio, no las tengo.
No lo sé, esa es mi respuesta. Yo solo me conozco a medias, quizas ahi esta mi don. No pretendo satisfacer la pregunta de otros, mas que la mia. Un poco egoista verdad. Pero la verdad comienza con ver, y eso es lo que hago siempre. Observo.

Soy feliz haciendo lo que quiero y eso es cuando quiero lo que hago, esto es vida pero no estoy conforme tampoco. Siempre llevo esa sensacion de inconcluso. ¿Quizas, me perdi de algo o estoy en el escenario equivocado?

jueves, 20 de agosto de 2009

Cuando

Aun sigo aqui, esperando en este vacio de la inseguridad. Aun sigo respirando. Aunque esta respiración continua siendo la hemorragia. Un rio de sangre que ha cubrido mis pies. Que aun seguimos manteniendonos abrazados a esta neblina de lamentos, de la cual no podemos salir. Que esta enfermedad se convirtio en un cancer, que ha arrancado nuestra sensibilidad. Que estoy golpeado, que te estas muriendo, que a pesar de que continuemos aqui abrazandonos congelados, moldeandonos uno a otro, dos almas continuan sangrando en silencio. Pero no dejes que esta soga alcance mi cuello, no lo dejes jamas. Mi rostro esta contra el suelo, mis sentimientos indignos gritan contra el suelo de mi pasado. La roja sangre que tiñen los muros agrietados de la locura. Me estoy aferrando a todo lo que puedo, antes que muera sin vivir. En esta temporada de manera poco amable me siento tan solo. Estoy queriendo todo lo que puedo, estoy agarrando todo lo que puedo, me estoy tomando todo lo que puedo, me estoy aferrando a todo lo que puedo, antes de morir sin haber vivido. Porque dentro de mí no hay nada. Que el dolor se ha transformado en nuestra guia, y sangramos y sangramos. Pero yo se que una navaja no asesina los recuerdos. No quiero pasar el resto de mi vida reprochandome que no te pude ayudar. Aunque estos sentimientos sean de piedra no todo es tan facil. Pero ya no se trata de un comienzo a una nueva temporada, la temporada ya termino. Con las hojas de otoño aun en mi cuello y la lluvia de un invierno sobre mi memoria. Detrás de esta marea de mi sombra, vivo colgado de este arbol sembrado entre miedos y mentiras. Esta marea detrás de mi sombra, esta parte de mí, mis pensamientos; estoy lejos de saber realmente quiere esta vida para mi. Pero todavía sigo aqui, empujandome a voluntad ciega hacia un sendero que desconozco. Trato de expresar cómo me siento, pero no sale nada de mi boca. Se siente que estoy cayendo a esta hoguera. Estos sentimientos que se estan embotellando, se siente la presion en mis venas. Una nube se ha posado sobre mi cabeza en este invierno que parece eterno, en este invierno que parece eterno.

Cuando la decepcion inundo nuestros corazones, cuando estas acciones se volvieron contra mi. Podriamos seguir contando estos segundos, podriamos seguir buscandonos en este frio bosque, en este mar que nos separa. Y estamos perdidos en el centro de estas sombras respirando del aire del otro. Es quiza el momento para matarme nuevamente. Es quiza que ya nada me alienta a seguir. Es todo esto tan real como lo escribo. Pero aunque se que estos son mis ultimos dias, y a pesar de que esta soga se aferra cada vez mas a mi cuello, mi espiritu no quiere dejarlo. Quisiera poder volver a sentir todo lo que un dia consegui, quisiera poder volver abrazar la vida sin miedo. Pero el silencio me ha afectado, y lloré todas las noches permitidas. Por primera vez me doy cuenta de mi, de que he estado en esta oscura habitacion sin haber hecho nada por cambiarlo. Y todo lo que quice borrar continua aferrandose a mi. Me estoy muriendo, muriendo por oir tu palpitar. Colgado, sosteniendome de estos ultimos respiros. Y que todo continua igual. Culpable de mi propia frustracion. Culpable de mi propia frustracion.

miércoles, 22 de julio de 2009

Breve esbozo analítico al Freudmarxismo [parte V]

V



Palabras de W. Reich como crítica al marxismo ortodoxo:

Bien cierto es que la interpretación mecanicista del marxismo no pudo, ni podrá nunca, explicar estos vaivenes aparentemente antinaturales, si para su comprensión el análisis se aferra a concepciones dogmáticas, estrechas, "economicistas" del marxismo, que no solamente desnaturalizan y mistifican a éste, sino que objetivamente se convierten en trabas para el desarrollo revolucionario de la sociedad y en una inesperada y fructífera ayuda para la reacción política. El estudio de la psicología de las masas, del factor subjetivo de la historia necesita de ineludibles esfuerzos de penetración y conocimiento, si no quiere que la experiencia pasada deje de ser una valiosa enseñanza en cuanto a que fenómenos de tal naturaleza no deben repetirse y obstaculizar, a veces de forma inconmensurablemente dramática, el curso de la sociedad hacia metas que constituyan, sin objeciones de ninguna clase, la verdadera liberación de ser humano.

(Psicología de Masas del Facismo)


[W. Reich]


[H. Marcuse]

Breve esbozo analítico al Freudmarxismo [parte IV]

IV



Las relaciones de trabajo que forman la base de la civilización, y por tanto la civilización misma, serian “apoyadas” por la energía instintiva no desexualizada. El problema del trabajo, de la actividad socialmente útil, sin sublimación (represiva) puede ser enfrentado ahora. Aparece como el problema que representa un cambio en el carácter del trabajo mediante el cual este ultimo seria asimilado al juego –el libre juego de las facultades humanas -.

Puesto que cuando menos son obstaculizados y dirigidos por los intereses de la dominación los esfuerzos por obtener satisfacción, más libremente puede apoyarse en si mismo la libido para la satisfacción de las grandes necesidades vitales (reales). La sublimación y la dominación avanzan juntas. Y la disolución de la primera, con la transformación de la estructura instintiva, transformaría también la actitud básica hacia el hombre y la naturaleza que ha sido característica en la civilización moderna.

“El poder constructor de cultura de Eros es la sublimación no represiva: la sexualidad no es ni desviada ni apartada de su objetivo, trasciende hasta otros, buscando una gratificación mas completa (…) Eros significa un aumento cuantitativo y cualitativo de la sexualidad.” (H. Marcuse, Eros y Civilización)

La transformación del trabajo enajenado en el libre juego de las facultades humanas, tiene consecuentemente un valor estético importante. En la civilización moderna, los valores estéticos pueden funcionar en la vida como adorno y elevación cultural o como afición particular, pero vivir con estos valores es el privilegio del artista o la marca del genio bohemio decadente. Ante la corte de la razón teórica y práctica, que le ha dado forma al mundo del principio de actuación, la existencia estética esta condenada. Sin embargo este concepto de la estética es el resultado de una “represión cultural” más de los contenidos y verdades que se oponen al principio de actuación.

“(…) uno puede establecer leyes universales de la sensualidad del mismo modo que puede establecer leyes generales del entendimiento; por tanto, hay una ciencia de la sensualidad: la estética, y una ciencia del entendimiento: la lógica. Los principios y verdades de la sensualidad proporcionan el contenido de la estética, y el objetivo y el propósito de la estética es el perfeccionamiento del conocimiento sensual. Esta perfección es la belleza” (Aesthetica, Baumgarten)

Puesto que fue la civilización misma fue la que le ”infirió al hombre moderno esta herida”, solo una nueva forma de civilización puede curarla. La civilización ha subyugado la sensualidad a la razón.

“(…) el gozo esta separado del trabajo, los medios del fin, el esfuerzo de la recompensa. Encadenado eternamente solo a un pequeño fragmento de la totalidad, el hombre se ve a si mismo solo como un fragmento; escuchando siempre solo el monótono girar de la rueda que se mueve, nunca desarrolla la armonía del ser, y, en lugar de darle forma a la humanidad que yace en su naturaleza, llega a ser una mera estampa de su ocupación, de su ciencia” (Schiller)

La cultura estética presupone una revolución total en las formas de percepción y sentimiento, y tal revolución solo llega a ser posible si la civilización ha alcanzado su más alta madurez física e intelectual. Solo cuando el “constreñimiento de la necesidad” sea reemplazado por el “constreñimiento de lo superfluo” (la abundancia), la existencia humana será impulsada a “un libre movimiento que es en si mismo tanto el fin como los medios”. Liberado de las presiones de los propósitos dolorosos y la actuación exigidas por la necesidad, el hombre será restaurado dentro de la “libertad para ser lo que tendrá que ser”. Pero lo que “tendrá” que ser será la libertad misma: la libertad es la imaginación. Ella traza y proyecta las potencialidades de todo ser; liberada como “formas puras”. Como tal constituye un orden propio; existe “de acuerdo con las leyes de la belleza” (Schiller)

El impulso no aspira a jugar “con” algo; más bien es el juego de la vida misma, más allá de la necesidad y la compulsión externa –es la manifestación de una existencia sin miedo y ansiedad, y, así, es la manifestación de la libertad misma -. El hombre es libre solo cuando esta libre de constreñimiento, externo e interno, físico y moral –cuando no esta constreñido ni por la ley ni por la necesidad -.

Es por eso que la investigación busca la solución de un problema “político”, como diría Schiller: la liberación del hombre de una condición existencial inhumana.

Es importante entender que el propósito esta en la transformación de la fatiga (el trabajo) en juego, y de la producción represiva en un “despliegue”; en la autosublimación de la sensualidad (del impulso sensual, principio del placer) y la desublimacion de la razón (del impulso de la forma, principio de la realidad) para reconciliar a los dos impulsos antagónicos básicos en uno mas sublime. Puesto que la vida se ha convertido en una instancia dolorosa, el hombre se ha visto sometido a ocultarse en problemas existenciales, que sucumben sus facultades emocionales y sexuales. Esto ha transformado a la civilización dueña del hombre, siendo el hombre su creador, ahora un forastero. La resignación del hombre moderno la podemos citar perfectamente en estas palabras.

“Entre todas las cosas, el trabajo duro ha llegado a ser una virtud en lugar de la maldición que siempre fue anunciada por nuestros remotos ancestros (…) Nuestro niños deben ser preparados para llevar a sus hijos adelante para que no tengan que trabajar como una necesidad neurótica. La necesidad de trabajar es un síntoma neurótico. Es una tarea. Es un intento de hacer que uno mismo se sienta valioso inclusive cuando no hay ninguna necesidad particular de que uno trabaje”
(C. B. Chisholm)

Breve esbozo analítico al Freudmarxismo [parte III]

III


Hemos hablado del conflicto existente entre lo que es el trabajo enajenado y el libre juego de las facultades humanas. Pero, en si mismo, ¿cuál es la necesidad real de la humanidad? En el trasfondo de todo este mecanismo podemos desentrañar que la principal necesidad real que existe en el hombre es la libertad. La libertad entendida como el instinto libidinal no sublimado (en términos freudianos). Lo que la sociedad moderna ha hecho con el instinto libidinal del hombre es desublimarlo, y reducirlo al exclusivo ámbito de la genitalidad, cuando en realidad el cuerpo mismo del hombre es sólo ansia de libertad. La desublimación del instinto libidinal y su encasillamiento en su genitalidad permiten a la sociedad moderna disponer del resto del cuerpo humano para la producción capitalista, del resto de la energía humana no utilizada para la mecanización del trabajo hostil.

Puesto que la duración del día de trabajo es, en si misma, uno de los principales factores represivos impuestos sobre el principio del placer por el principio de la realidad. El trabajo enajenado reprime las potencialidades humanas y, por tanto, reprime también los “impulsos de componente libidinal” que pueden entrar dentro del trabajo.

Así, la sublimación significa un cambio en la aspiración y el objetivo del instinto “con respecto al cual nuestros valores sociales entran en el cuadro” (Nuevas aportaciones al psicoanálisis, Freud). La sublimación opera entonces en una estructura instintiva precondicionada, que incluye la restricción funcional y temporal de la sexualidad y emocionalidad, su canalización dentro de la reproducción monogámica y la desexualizacion de la mayor parte del cuerpo. Sin embargo, hay otras formas de sublimación. Freud habla de impulsos sexuales inhibidos de sus aspiraciones que no necesitan ser descritos como sublimados aunque están “estrechamente relacionados” con los impulsos sublimados. “Ellos no han abandonado sus aspiraciones sexuales directas, pero son mantenidos atrás por resistencias internas que les impiden alcanzarlas: ellos descansan tranquilos con ciertas aproximaciones a la satisfacción”. Freud los llamas “instintos sociales” y menciona como ejemplos “la relación afectuosa entre padres e hijos, los sentimientos de amistad y las ligas emocionales en el matrimonio que tiene su origen en la atracción sexual” (La teoría de la libido, Freud)

Hemos hablado de la autosublimación de la sexualidad. El término implica que la sexualidad puede, bajo condiciones específicas, crear relaciones humanas altamente civilizadas sin estar sujeto a la organización represiva que la civilización establecida ha impuesto sobre el instinto. Tal autosublimación presupone un progreso histórico mas allá de las instituciones del principio de actuación, que a su vez liberaría la regresión instintiva. Con esta restauración de la estructura original de la sexualidad, la dominación de la función genital es rota -del mismo modo que la desexualizacion del cuerpo acompaña a esta dominación -.

“La diferencia entre la neurosis y una sublimación es evidentemente el aspecto social del fenómeno. Una neurosis aísla; mientras que una sublimación une. En una sublimación algo nuevo es creado –una casa, una comunidad, una herramienta- y es creado en un grupo para el uso de un grupo” (The Origin and Function of Culture, Roheim)

La libido puede tomar el camino de la autosublimación solo como un fenómeno social: “como una fuerza irreprimida que puede promover la formación de la cultura solo bajo condiciones que relacionan a individuos asociados entre si en el cultivo del medio ambiente para sus necesidades y facultades en desarrollo” (H. Marcuse). Si el organismo (cuerpo) existe no como instrumento de trabajo enajenado, sino como un sujeto de autorrealización –en otras palabras, si el trabajo socialmente útil es al mismo tiempo la transparente satisfacción de una necesidad individual-.

Debe advertirse que Freud une a la libido no solo con la satisfacción de las grandes necesidades vitales (necesidades reales), sino también con los esfuerzos humanos unidos para obtener satisfacción y, por tanto, con los procesos del trabajo:

“(…) la experiencia ha mostrado que en los casos de colaboración los lazos libidinales se forman regularmente entre los camaradas trabajadores que prolongan y solidifican las relaciones entre ellos hasta un punto que esta más allá del de la ganancia.” (El malestar de la cultura, Freud).

Hay sublimación, y consecuentemente, cultura; pero esta sublimación actúa dentro de un sistema relaciones libidinales duraderas y en expansión, que son en si mismas relaciones de trabajo.

“El impulso biológico llega a ser un impulso cultural. El principio del placer revela su propia dialéctica. La aspiración erótica de mantener todo el cuerpo como sujeto-objeto del placer pide el refinamiento continuo del organismo, la intensificación de su receptividad, el crecimiento de su sensualidad “(Eros y Civilización, H. Marcuse)

Breve esbozo analítico al Freudmarxismo [parte II]

II



¿Pero como podemos distinguir y contraponer entre necesidades reales y necesidades no-reales? ¿Cuál es la aspiración de la humanidad como solución a la crisis neurótica en que vive? ¿Está la respuesta en un campo político-económico o en un campo psicológico-filosófico?

La respuesta se encuentra en la misma sociedad, en su contexto psicológico histórico, esto quiere decir, en el papel del individuo en la sociedad. El trabajo enajenado es la clave del entendimiento de la psicología de las masas, de la razón y comprensión dialéctica del hostigamiento que siente el individuo por la vida.

Todos los progresos técnicos y científicos, que son la conquista del hombre sobre la naturaleza, la racionalización del hombre y la sociedad; no han eliminado y no pueden eliminar la necesidad del trabajo enajenado, la necesidad de trabajar mecánicamente, sin placer, de una manera que no representa la autorrealización individual. “Sin embargo, la misma enajenación progresiva aumenta la potencialidad de la libertad: mientras mas ajeno al individuo llega a ser el trabajo necesario, menos lo envuelve en el campo de la necesidad “. (H. Marcuse, Eros y Civilización)


Sin duda alguna, toda forma de sociedad, toda civilización tiene que imponer el tiempo de trabajo para procurarse las necesidades y lujos de la vida. Pero no todas las formas y modos de trabajo son esencialmente irreconciliables con el principio del placer. Las relaciones humanas conectadas con el trabajo pueden “proveer una considerable descarga de impulsos de componente libidinal, narcisista, agresivos e inclusive eróticos” (El malestar de la cultura, Freud). El irreconciliable conflicto no es entre el trabajo (principio de la realidad) y Eros (principio del placer), sino entre el trabajo enajenado (principio de actuación) y Eros.


Sin embargo, hay alguna validez en el argumento de que, a pesar de todo el progreso técnico y científico que exista en la sociedad moderna, la escasez y la inmadurez permanecen en grado suficiente para impedir la realización del principio “a cada quien según su capacidad y a cada quien según su necesidad” (principio comunista). Los recursos materiales y mentales de la civilización son totalmente limitados, y obligarían a que hubiera un descenso del nivel de vida si la productividad social fuera dirigida hacia la gratificación universal de las necesidades individuales: muchos tendrían que dejar las comodidades artificiales si todos fueran a vivir una vida mas humana.


Más aun, la estructura internacional prevaleciente en la sociedad moderna parece condenar tal idea al ridículo. Pero esto no valida la verdad teórica de la afirmación sobre que el principio de actuación ha llegado a ser inútil. La reconciliación entre el principio del placer y el de la realidad no depende de la existencia de abundancia para todos. La única pregunta pertinente es si puede visualizarse razonablemente un nivel de civilización en el que las necesidades humanas sean satisfechas de tal manera y a tal grado que la represión sobrante (excedente) pueda ser eliminada.


Tal estado hipotético puede ser asumido razonablemente bajo dos puntos de vistas, que están en los polos opuestos de las vicisitudes de los instintos: uno puede ser localizado en los principios primitivos de la historia, el otro en su estado más maduro. El primero se referiría a una distribución no opresiva de la escasez (como puede haber existido, por ejemplo, en las fases matriarcales de la antigua sociedad). El segundo pertenecería a una organización racional de la sociedad moderna totalmente desarrollada, después de la conquista de la escasez. Las vicisitudes de los instintos serian, por supuesto, muy diferentes bajo estas dos condiciones.

Pero un aspecto decisivo debe ser común a las dos; el desarrollo instintivo será no-represivo en el sentido de que al menos la represión excedente necesaria a los intereses de dominación no será impuesta sobre los instintos de los individuos. Esta cualidad reflejara, antes que todo, la satisfacción de las necesidades humanas básicas (muy primitivas en el primero estado, vastamente extendido y refinado en el segundo), tanto sexuales como sociales: la alimentación, la habitación, la vestimenta, el ocio, el dormir. etc. Esta satisfacción se debe realizar (y este es el punto importante) sin fatiga –esto es, sin mando del trabajo enajenado sobre la existencia humana--.

Bajo condiciones primitivas, la enajenación no había surgido todavía por el carácter primitivo de las mismas necesidades (en este contexto histórico), puesto que había un rudimentario carácter de la división del trabajo y además una ausencia de institucionalización jerárquica y especializada de las funciones. Bajo las condiciones “ideales” de la civilización moderna, la enajenación debe ser consumada por la automatización general del trabajo, pero no como trabajo represivo sino como el libre juego de las facultades humanas.

El juego esta sujeto por completo al principio del placer; el placer esta en movimiento mismo en tanto que activa todas las zonas erógenas del cuerpo. “El aspecto fundamental del juego es que es gratificante en si mismo, sin servir a ningún otro propósito que esa gratificación instintiva”. El trabajo, por otro lado, sirve a fines ajenos a si mismo -o sea, los fines de la autopreservación- . “El trabajo es el esfuerzo activo del Ego (…) para obtener del mundo exterior lo que sea necesario para su autopreservación” (H. Marcuse, Eros y Civilización)

Así es el propósito y no el contenido es el que diferencia a una actividad como juego o como trabajo. El trabajo puro y simple es la principal manifestación del principio de la realidad. En tanto que el trabajo es condicional del retraso y la desviación de la gratificación instintiva de los individuos. Es por eso que los síntomas neuróticos de los individuos de esta civilización se hacen cada vez más notorios, a medida que el avance tecnicista lo requiere y el “progreso” lo amerita. El trabajo como libre juego no puede estar sujeto a la administración; solo el trabajo enajenado puede ser administrado mediante la rutina racional.

Con la aparición de un principio de la realidad no-represivo, con la abolición de la represión excedente necesaria al principio de actuación, este proceso seria invertido. En las relaciones sociales, la reificacion seria reducida conforme a la división del trabajo llegara a estar orientada hacia la gratificación de las necesidades individuales libremente desarrolladas (en parte son las necesidades reales); mientras que, en las relaciones libidinales, el tabú sobre el uso total del cuerpo seria debilitado. Sin ser empleado ya como instrumento del trabajo de tiempo completo, el cuerpo seria sexualizado otra vez.

“El cuerpo en su totalidad llegaría a ser un objeto de catexis, un objeto de goce: un instrumento de placer”. Este cambio en el valor y en el panorama de las relaciones libidinales llevaría a una desintegración de las instituciones en las que las relaciones privadas interpersonales han sido organizadas (particularmente la familia monogámica y patriarcal).

“Estos aspectos parecen confirmar la suposición de que la liberación instintiva puede llevar a una sociedad de maniacos sexuales –esto es, el fin de la sociedad- . Sin embargo, el proceso que acabamos de bosquejar envuelve no solamente una liberación, sino también una transformación de la libido: de la sexualidad constreñida bajo el dominio genital a la erotizacion de toda la personalidad. Es un esparcimiento antes que una explosión de la libido –un esparcimiento sobre las relaciones privadas y sociales que tiene un puente sobre la grieta mantenida entre ellas por un principio de la realidad represivo-. Esta transformación social que permitiría el libre juego de las necesidades y facultades individuales”. (H. Marcuse, Eros y Civilización)

Breve esbozo analítico al Freudmarxismo [parte I]

I



La civilización moderna (capitalista), tal cual como la vivimos hoy, se desarrolla cotidianamente bajo características miserables y perversas, en las cuales podemos ver sus síntomas en la lucha desenfrenada de la competencia económica, la rivalidad, las inseguridades humanas, las ambiciones y las perversiones sexuales. El aumento significativo en el número de personas con enfermedades mentales, es un síntoma de la sociedad moderna. Es un tema no solo económico ni político, sino que psicológico de las masas, los que se están detrás de toda esta maleza ideológica capitalista, en la cual afirmamos que los problemas psicológicos se transforman en problemas políticos.

Los impulsos autodestructivos de la sociedad y de los individuos en ella, son elementos que constituyen la base para la sumisión y la aceptación -por parte de las masas- de formas de gobierno autoritarias y dictatoriales. La sociedad moderna ha llegado a tal punto de dominación, que es capaz de asimilar cualquier forma de oposición que surja al interior de sí misma (ya sean estas movimientos de izquierda, antisistémicos, etc.), y por tanto no existe ningún movimiento individual ni colectivo capaz de oponérsele (como único organismo) o de socavar sus raíces socioeconómicas por completo.

Este hecho se contrasta fundamentalmente con el capitalismo temprano (llamamos capitalismo temprano, a los inicios de este, cuando sus efectos eran menos destructivos que ahora y su organización económica era mas anárquica que hoy), en que el movimiento proletario era una fuerza con el potencial efectivo para derribar al régimen capitalista. El capitalismo avanzado (de hoy), en cambio, ha generado a través de los estados de bienestar una cortina ilusoria efectiva, puesto que asimila una mejora en el nivel de vida de los obreros, pero que en realidad es insignificante, que es miserable, pero contundente en sus efectos: el movimiento proletario en su orgánica esta desapareciendo, y aún los movimientos antisistémicos más emblemáticos, como lo fue el movimiento punk-anarquista, o el movimiento hippie anteriormente, han sido asimilados por la sociedad y orientados a operar para los fines que la sociedad coactiva reconoce como válidos.

El motivo de esta asimilación, consiste en que el contenido mismo de la conciencia humana ha sido fetichizado, y que las necesidades mismas que el hombre inmerso en esta sociedad reconoce, son necesidades no-reales, son necesidades producidas por la sociedad moderna, por las subjetividades que la sociedad produce y reproduce a diario, que están orientadas a los fines del modelo capitalista actual. En este contexto, se distingue entre las necesidades reales; que son las que provienen de la naturaleza misma del hombre, y las necesidades no-reales que provienen de la conciencia alienada, y son producidas por la sociedad moderna. La distinción entre ambas necesidades sólo puede ser juzgada por el mismo hombre, puesto que sus necesidades reales sólo él las conoce en su fuero más íntimo; sin embargo, como la misma conciencia está alienada, el hombre se ve en una lucha constante para realizar esa distinción.

Pero las variables económicas no pueden ser las únicas que expliquen la conducta social de la sociedad moderna, por el contrario, las reacciones psicológicas, sustentadas en las mociones pulsionales de vida y de muerte (instinto de vida, instinto de muerte, respectivamente) constituyen un eslabón importante para el entendimiento de la civilización. Tampoco podemos ignorar la influencia de lo cultural en el comportamiento humano, sus relaciones sociales y su entendimiento con la naturaleza. Estos factores, que operan fusionados, pueden demostrar cual es su interrelación y que papel juegan en la producción, promoción o inhibición de los diferentes comportamientos humanos.

Para el psicoanalista W. Reich la mayor parte de la población sufre patologías mentales y vive en condiciones de fuerte represión emocional y sexual. Reich mediante la aplicación del materialismo histórico de K. Marx (y la tradición marxista), considera profundamente que el dominio de una clase social sobre otra, necesita que la mayor parte de la población sufra una atrofia en su vida sexual y emocional, pues eso garantiza a las clases dominantes individuos pasivos y que acaten la autoridad sin cuestionamientos. De esta manera, Reich concluye que el capitalismo es incompatible con la salud mental de la población, y que sólo se podrá revertir esta condición existencial, a través de la abolición de la sociedad de clases, es decir, a través de la revolución socialista.

La instancia fundamental de la formación de la conciencia humana está en la niñez, tal como se vive al interior de la familia. En esta etapa, el hombre que se está formando adquiere sus categorías normativas y todo su marco de referencia para enfrentar el mundo. Lo que la sociedad moderna ha trasmutado es precisamente ese ámbito familiar, en que la sociedad misma alienante se ha introducido a través de los medios de comunicación de masas, reemplazando a la familia, y formando a los hombres con categorías que no salen de él mismo, sino del capitalismo. Categorías con metas fetichizadas y no integrativas. Las necesidades del hombre, así como sus anhelos, sueños y valores, todo ha sido producido por la sociedad, a través del juego de las subjetividades que los mass-medias y el juego del consumismo, que nos es bombardeado a diario.

Los individuos de hoy y bajo este régimen, viven y vivimos ligados al modelo familiar autoritario, que es el contexto en el cual se ha producido el proceso de subjetivación. Pero a pesar de que la represión milenaria de la sexualidad es mucho más antigua que la represión del capitalismo como forma política, esta “represión culmina en la producción de una coraza caracterológica que, tanto en el plano muscular, como en la vida emocional y social, impide la descarga orgásmica” (W. Reich, La función del Orgasmo)

La familia, en su papel de reproductora del orden social imperante, cumple la función de reiterar la modalidad familiar existente, como por ejemplo a través de la perpetuación de instituciones como el matrimonio y de principios morales como el del matrimonio indisoluble y la fidelidad conyugal.

Resumiendo, la función política de la familia patriarcal, genera la mutilación sexual de los sujetos y su repetición que se perpetúa a través del modelo de ese modelo familiar, generando trastornos sexuales, neurosis, perversiones, etc. En cuanto al carácter, la represión familiar, produce individuos acobardados ante la vida y temerosos de la autoridad, que favorecen la perpetuación de dirigentes que imponen su voluntad a las masas.

La familia burguesa, utiliza la represión sexual para someter al niño y para ello utiliza un dispositivo eficaz que es la religión, instrumento que establece precozmente, la angustia y la culpa ante la trasgresión. Esa sofocación de la sexualidad produce también, una inhibición en cuanto a la libertad y autonomía del sujeto y lo convierten en un campo propicio para el desarrollo de ideologías autoritarias, y que simultáneamente imprime a su conducta la rigidez enfermiza que sostendrá durante toda su vida los valores de “deber”.