
Viejo, cuantas veces me acompañaste en esas noches que tu y yo sabemos que son las mas dolorosas. Cuantas veces me acompañaste en esas mañanas amargas de neblina espesa, cuando el amargo sabor de la derrota me seguia. Cuantas noches, cuantas mañanas, cuantos dias. Te has fundido en el infinito para siempre, pero tú querido viejo, naciste para siempre.


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