domingo, 14 de septiembre de 2008

Ya no hay Miedo

Tu crees que es un maldito juego! Sentir como se alimentan de mi dolor. Tu creías que era un maldito juego al ver que todos se burlában de mi! Como ver a un niño llorar, como ver a un hijo gritar, como ver a un hermano triste. Ver como la vida de ese niño se desvanece poco a poco entre cada momento de pena y angustia. Como aún siento esa frustración, como hoy lloro recordando esos momentos. Como esos momentos se han grabado en mi piel como cicatricez. Como aún llevo los síntomas entre los zurcos de mis muñecas. Como aún siento el dolor de esas risas detrás de mi espalda. Como siento toda esa rabia. Días completos, semanas, meses; un dolor tan intenso que se siente en cada palabra que hoy les digo.

Pero ha llegado el momento en que ha estallado esta bomba de tiempo. Es hora de actuar con frialdad, para borrar todo esto de una vez y para siempre de mi memoria. Es el momento de hacerlos entender con una dosis de realidad a todos esos malditos. Me manifiesto hoy, contra todos mis sufrimientos. Anestesio mi mente y mi corazón para no sentir compasión. Vivo mientras ustedes duermen y preparo los cimientos para su nuevo infierno.

De el fuego ha nacido este asesino frio. De la mala fortuna y los sueños rotos de un frágil corazón de niño. Actuar sin vacilaciones con la melancolía que aún me atormenta. La construcción de un muro de granito, el cantar de los pájaros al atardecer y los himnos de la verguenza. Bastardos. Esto es para todos ustedes, para todas esas burlas, para todos esos juegos. Jugando a ser Dios. Malditos. Ahora yo soy mi propio Dios. Como los veo correr, patéticos, estúpidos. Quien rie ahora tras una burla madura. Escupir sobre sus caras toda la rabia acumulada. Toda la mierda! Sus palabras ya nunca más me doleran. En el Fin, abro las puertas para el Principio.
Es otro. Una nueva vida sin miedos se abre paso entre zombis y cuervos.

El ultimo de los niños esperanzadores falleció. No optimista, si pesimista. Solo nosotros. Solo yo. He dejado de ser niño, he terminado por exterminar todo vestigio de ese niño golpeado. Ahora soy un Hombre, pero no mas que un Hombre que se apega las creencias de un niño. Un niño en cuerpo de Hombre. He dejado atras el miedo.

3 comentarios:

Pamë dijo...

Simplemente genial...
Pero a veces, esa frialdad no es más que disimular lo que de verdad sentimos, lo acumulas, se pudre y se vuelve contra tí y quienes te rodean...

Saludos!

J. Curreto dijo...

buen texto wm
me gustoo caletaaaa
una mezcla de sentimientos
y verdad enrealidad buenisimo !!

✘Lоvе ❤ εαrтн✘ dijo...

sigue escribiendo :(